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Aviso: Antes de empezar me gustaría dejar claro que esto no pretende ser otra guía sobre como rolear un brujo, si no que es más que un recopilatorio de información procedente de libros (libros ingame u otras guías, en este caso como por ejemplo Brujos y demás herejías , muy resumida y útil, por cierto, y por supuesto http://www.wowwiki.com/ ) y de la experiencia de la propia Kalishta a través de los años y sus numerosos hallazgos durante sus viajes, interpretada y expuesta según su opinión.

Introducción

A lo largo de mi existencia he podido ser testigo de la complejidad y los peligros que conlleva la práctica de las artes oscuras, en gran parte por experiencia propia como practicante, pero también por los errores de otros que decidieron jugar con fuego y dejarse llevar sin estar preparados. Por otro lado, también he sido capaz de sentir las más que agradables sensaciones que producen el sentir el poder en estado puro fluir por el cuerpo y la satisfacción, como poco placentera, que produce el ver a un enemigo caer de un modo concebible tan solo por la mente del taumaturgo, si bien es cierto que con el suficiente autocontrol eso último no deja de ser algo anecdótico que queda en segundo plano.

Este estudio, lejos de pretender ser un texto considerado hereje o uno de otros tantos libros de brujería o de “Cómo ser un buen brujo”, trata de recopilar los entresijos que conlleva ser un hechicero oscuro -o brujo- a través de experiencias personales e información obtenida de otros libros. De este modo puede resultar útil para todo aquel que desee profundizar sus conocimientos, ya sea para el practicante que desee profundizar y saciar su sed de información, incluso para aquel que se sienta tentado y quiera evitar riesgos, o incluso para alguien con una simple curiosidad que satisfacer.

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¿Qué es un brujo?

Si hiciese esta pregunta al azar, seguramente en muchos casos obtendría respuestas como “es alguien que es capaz de lanzar hechizos de sombras y fuego además de tratar con demonios”, “es un ser despreciable a quien no le importa pisotearlo todo a su paso para el propio beneficio” o incluso “es ese tipo rarito que se pasa el día haciendo cosas inapropiadas con demonios, y si son súcubos ni te cuento”. Pues bien, salvo la última todas están bien y a su vez son incompletas -a la última no le daré más importancia por ahora aunque no es tan absurda como parece-. Un brujo puede lanzar hechizos de fuego y sombra, y también mantiene un contacto constante con demonios, sí. Pero hay mucho más. Es un maestro en las artes oscuras y, como tal, domina toda una serie de sutilezas, como por ejemplo el engaño o los tejemanejes propios de la aristocracia.

Un apunte importante es que si no quiere acabar siendo dominado por aquellos demonios a los cuales cree ser él -o ella- quien domina, tiene que ser capaz de mantener una determinada fortaleza física y mental. El concepto es bastante sencillo: Cuanto más poderoso sea el demonio mayores serán los requisitos para establecer un vínculo servidumbre y mayor el riesgo de sufrir las consecuencias de enfadar a una criatura vil. No nos engañemos, la situación puedeir desde la mofa más humillante hasta un destino peor que la muerte para el taumaturgo.

Puesto que, aunque cada vez están más tolerados -más por necesidad que por voluntad-, y siempre dependiendo de la localidad, cualquiera lo suficientemente sensato mirará con recelo e incluso temor a estos hechiceros. Un brujo cauto suele evitar precisamente dar a conocer su naturaleza -o al menos ofrecer excesivas muestras de poder- en público si no es estrictamente necesario por las numerosas ventajas que eso puede aportar. No obstante, siempre están aquellos que disfrutan alardeando de su poder. El cómo actuar en privado y en público es algo que cada cual debe decidir según su criterio. Obviamente, partiendo desde términos generales, pues no es lo mismo presentarse en la Catedral de la Luz de Ventormenta acompañado de una voluptuosa, simpática y a su modo agradable súcubo que ir al Circo de Sombras en Orgrimmar con un guardia vil como guardaespaldas.

Dejando de lado las historias para que los niños y niñas no duerman -o para que dejen de hacer travesuras-, un brujo no tiene porqué tener el aspecto terrorífico de una anciana demacrada y verrugosa, a menos que lo sea, si no que puede tratarse de alguien bastante atractivo y a quien a simple vista a nadie le importaría acercarse. Sin embargo hay matices que sí pueden dejarle en evidencia como explicaré con detalle en su debido momento. Lo que está claro es que por el hecho de no aparentar ser peligrosos no lo son menos que si lo aparentan. Tal vez lo sean incluso más. 

Un brujo busca poder y conocimiento de forma casi constante y siempre procura encontrar la forma de sacar tajada, siempre y cuando el sacrificio que comporte sea algo asumible, lo que ocurre frecuentemente si no es algo que le afecte de forma directa. Por supuesto hay un límite, como se verá en su momento, y ese límite es algo que cada uno debe ser capaz de controlar si no se quieren sufrir las terribles consecuencias, o no tan terribles según se mire. Dicho de otro modo, podría afirmarse que no hay “brujos buenos” en el sentido literal, si bien es cierto que muchos han logrado forjarse un respeto en la sociedad y han contribuido a que la imagen pública, en general mejores considerablemente, pero si algo hay que tener claro al tratar con un maestro de las artes oscuras es que siempre hay un plan y un objetivo. Seguramente después de leer las líneas anteriores un lector con la mente abierta podría pensar que, si yo misma he afirmado ser una hechicera oscura, con casi toda seguridad estos escritos tengan una intención oculta. Bien, no voy a ser yo quien lo niegue -tampoco serviría de nada-, pero si ese temor existe, si el lector no se ve capaz de soportar la duda, quizás sería mejor dejar de leer en este punto antes de que sea demasiado tarde.

Conociendo el origen

Todos los textos coinciden en que los brujos llegaron a Azeroth en el mismo momento en que Gul’dan, el primero y posiblemente más poderoso de los brujos mortales conocidos, permitió que la Horda de orcos esclavizados por la Legión Ardiente cruzase el Portal Oscuro desde Draenor, dando pie a la que sería la Primera Guerra. Por otro lado, eso no quiere decir que no existieran antes. El verdadero origen de los brujos se remonta incontables años atrás, con la corrupción de los eredar, que pasaron a formar parte de la Legión Ardiente. Ese dato, unido al hecho de que el ejército demoníaco mencionado ya visitó Azeroth hace varios milenios, podría dar a suponer que, si bien es cierto que no hay datos de apariciones de brujos antes de la Primera Guerra, sí es muy probable que durante su primera -o alguna otra- visita los demonios dejaran rastros de corrupción más allá de los conocidos, o incluso algún objeto esperando a ser encontrado en su debido momento. 

Estudio y facultades

A diferencia de otros lanzadores de hechizos como podrían ser los magos, el verdadero aprendizaje de un brujo no reside tan solo en los libros y consejos de otros más experimentados. Son necesarias unas cualidades y una predisposición a asumir riesgos que puedan sobrepasar al hechicero. En siguientes volúmenes se entrará en detalle en este aspecto, pero por ahora bastará con dejar claro que el brujo es capaz de extraer su poder del mismo Vacío Abisal, lo que se traduce en cruzar esa línea que otros no se atreven o no pueden cruzar. Además de eso, hay que tener claro que el sacrificio es un hecho frecuente cuando se habla de sus habilidades y no siempre se trata de algo físico. 

Dentro de las posibilidades de un brujo, los hay quienes prefieren especializarse en alguno de sus aspectos como puede ser la demonología, aprovechando el contacto constante con seres demoníacos. Otros, por ejemplo, prefieren profundizar en el empleo de la obteneración y la manipulación de almas, llegando a drenar la misma esencia vital de su enemigo para rejuvenecerse. Finalmente están los que adoran el poder destructivo que otorga el la capacidad de dominar el caos que proviene del mismo Vacío abisal. 

Por supuesto los hay quienes prefieren mantener un equilibrio, pero no es lo más frecuente. Hay que destacar que todos ellos pueden llegar a dominar y manipular el vil a su antojo, pero por si fuera poco algunos han sido capaces de imbuir sus hechizos de fuego y destrucción más debastadores con el propio vil, incrementando su potencial debastador, una vez más, pagando un más que posiblemente alto precio a cambio. 

Organizaciones

Culto realizando un ritual de invocación

Aunque la mayoría prefiere la soledad o la compañía de algún demonio menor, y quizás algún pupilo, en algunas ocasiones suelen reunirse para compartir conocimientos o realizar algún tipo de aquelarre o ritual conjunto, sea con el objetivo que sea. Estos lugares de reunión suelen ser lugares apartados, y con frecuencia sólo aquellos que van son conocedores de los actos que se realizan.

Por otro lado existen cultos repartidos por todas partes cuyos miembros utilizan las artes oscuras para satisfacer un objetivo común, o en su defecto servir ciegamente a su correspondiente ente superior, a cambio de poder u otras recompensas prometidas.

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